Todas somos terroristas.

El movimiento libertario ha sido criminalizado por los medios de comunicación a raíz de los registros y las detenciones del caso Pandora. Ha habido irrupciones policiales en casas particulares (Barcelona, Sabadell y Manresa), en los ateneos de Sant Andreu y Poble Sec, y en la Kasa de la Muntanya, con un total de 11 detenidas de las cuales 4 han quedado libres y 7 permanecen presas. Y no nos olvidamos de la detenida en Madrid. Ante la criminalización del movimiento libertario por parte de la Audencia Nacional, heredera del antiguo Tribunal de Orden Público franquista, ha surgido una respuesta mediática poco descriptiva y analítica de los hechos. El tratamiento que hacen los medios de comunicación únicamente criminaliza una forma de organizarse, tachándola de terrorista y violenta, sin haber llevado a cabo un análisis profundo socio-político. Por lo tanto, vamos a analizar qué entendemos por terrorismo y violencia.

Empezaremos analizando la palabra terrorismo-terror como un estado “emocional” y, a posteriori, la acción que genera el terror, en este caso, la violencia. Si buscamos el término terrorismo en algunos de los diccionarios más utilizados como son el DIEC, el Diccionari.cat, y por ultimo el DRAE. Podemos ver cómo el lenguaje es una herramienta que construye nuestra realidad, pudiendo ser modificada por el uso que una institución o persona haga de este. Según el DIEC es “m. [LC] [SO] [PO] Moviment polític que utilitza el terror basat en la violència com a eina de pressió.”; Por otro lado, el Diccionari.cat lo define como “m SOCIOL/POLÍT Utilització de la violència, d’una manera sistemàtica i sovint indiscriminada, en la lluita social i política.”. Mientras tanto el DRAE expresa que el terrorismo es “1. m. Dominación por el terror. 2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.” Podríamos aunar dichas definiciones de terrorismo, resultando de la siguiente forma: Cualquier uso de la violencia de manera sistémica, para conseguir un objetivo político o social.

Debemos, entonces, hacernos estas preguntas: ¿Quién emite este mensaje?, ¿quien ha construido esta definición?, ¿a quien se asocia esta palabra?.

Los medios de comunicación han emitido un constante mensaje donde las palabras “terrorismo anarquista” aparecen como definitorias de un movimiento. Este es el movimiento libertario de Barcelona y Madrid. Han condenado a todo un movimiento por la relación que las personas detenidas tienen con él. Además, no han tenido en cuenta la presunción de inocencia de nuestras compañeras.

Como dice Sergi Picazo, “Terrorismo es siempre” la violencia del otro “. De los enemigos. Nunca la nuestra. Se ha convertido en una estrategia propagandística del poder para debilitar al enemigo.” La lengua aparece sometida a una perspectiva, la capitalista, donde todo se mide por el uso, provecho y disfrute de la propiedad privada sobre la producción y sobre el capital. Además, la relación de poder se verá impresa en el uso de la lengua. Podemos decir que solamente nosotros podemos ser terroristas ya que somos el otro, somos los enemigos del poder capitalista instaurado, somos un movimiento revolucionario que lucha por una transformación socio-política. Transformando las palabras de Eulalia Lledó (hablando sobre el uso sexista del lenguaje) podemos decir que “… el capitalismo es fundamentalmente una actitud que se caracteriza por el menosprecio y la desvalorización, por exceso o defecto, de lo que somos o hacemos los otros”. Podríamos decir, incluso, que esta Democracia persigue todo aquello anticapitalista y antipatriarcal.

Entonces transformemos, elaboremos, mastiquemos, tejamos, produzcamos, aprehendamos este lenguaje y hagámoslo nuestro.

Ahora, ¿qué significa violencia para nosotras?, ¿qué significa terrorismo?

Que una institución, organización o una persona obligue, por fuerza, a otra a realizar algo; Por lo tanto, impidiendo el libre movimiento y pensamiento de las personas o las agrupaciones; Impidiendo ejercer los deseos y libertades de estas, a través del uso del poder y de la fuerza. Es decir, se hace uso de la violencia para controlar lo que algo o alguien desea hacer, para obligar a que se haga lo que esta institución o persona quiere o decide que es correctamente normativo.

Si prestamos atención a las definiciones de terrorismo anteriormente mencionadas, podemos observar que si una persona o institución hace abuso de poder (ejerce el poder con violencia), se está produciendo un acto terrorista, ya que se hace de manera sistemática e indiscriminada (sin tener en cuenta la ideología política).
Teniendo en cuenta los datos emitidos por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en el año 2014, la sociedad se ha enfrentado al asesinato de 51 mujeres por violencia machista. Además, en los datos recogidos, se expone que sólo 16 de las 51 mujeres habían denunciado. ¿Cuántas mujeres sufrimos violencia machista y no la denunciamos?, ¿tenemos que denunciar para demostrar que existe la violencia de género?, ¿tenemos que morir para que se evidencia esta violencia?
La manera en que los medios de comunicación y el Estado muestran la violencia doméstica es presentando los asesinatos (sólo lo asesinatos) como casos aislados e inconexos de violencia doméstica (nunca será machista, por supuesto). “Prácticamente los únicos indicadores que hay para medir la violencia son las muertes, las denuncias y la morbilidad hospitalaria, así que hay mucha información de agresiones que se pierde y que no está ni en el paradigma social ni en la ley” ((El país, Ángeles Lucas, Raúl Limón, 2014)1
Nos enfrentamos a dos problemas. Primero, al no estar amparados estos maltratos por la ley ni visibilizados los daños por los medios , nos encontramos ante un tipo de violencia estatal y mediática. Y segundo, la forma en que se muestra la violencia machista en los medios es como algo surgido de forma aislada y puntual, no como un problema educacional y estructural. Esto es terrorismo.

“La violencia en las redes sociales está presente 24 horas al día y siete días a la semana y su detección es casi imperceptible para los profesores o los padres de los jóvenes”2

Por otra parte, en nuestra vida diaria nos encontramos lo que hemos denominado Terror 2.0. El acoso que sufrimos muchas mujeres a través del uso de las nuevas tecnologías es grotesco. “Estabas en línea, te he escrito un whatsapp y no me has respondido. ¿Por qué, qué haces, con quién estás? Respóndeme. He visto que te has conectado por última vez de madrugada ¿Con quién hablabas? Como no me hagas caso cuelgo en Internet una foto tuya sin ropa. ¿Quién es ese que has agregado al Facebook? ¿Es verdad que estás con tus padres? Mándame una foto. Envíame tú ubicación” (El país, Ángeles Lucas, Raúl Limón, 2014)3. Nuestro Gran Hermano ha comenzado, y si no, ¡que baje Orwell y lo vea! El control y la vigilancia son sistemáticos ya que ocurre 24 horas del día durante los siete días de la semana.

“Un 70% de les dones reben comentaris de desconeguts al carrer: són floretes inofensives o assetjament sexual?”4

Pero no somos agredidas únicamente por nuestros familiares o parejas, de forma física o virtual, sino que también nos agreden desconocidos. Salimos de casa dispuestas a comernos el mundo, y llega el primer personaje que te dice mientras te mira lascivamente “¡Buenos días, guapa!”. Y todo depende de su tono de voz y de su lenguaje corporal para que te joda el día. Esto es una agresión que ocurre sistemáticamente. Esto es terror, porque sales de casa pensando que alguien te va a agredir.5

El terror de estar en casa.

Pero no es violencia contra las mujeres lo que únicamente nos preocupa. Es la violencia contra toda aquella persona que no sigue los roles de género dictaminados por el patriarcado. Las agresiones y muertes de personas homosexuales o trans se ven constantemente invisibilizadas por el Estado. Esta invisibilización no es más que otra expresión de terrorismo ya que deja a estas personas desprotegidas ante la ley y ante su vida diaria.6 Además, ¿acaso no es el amor romántico otra herramienta más del Estado, de las instituciones y empresas para el control de las personas y su libertad? ¿Acaso el amor romántico no puede devenir en violencia?, ¿no es violencia en sí mismo?

Vosotras lo estáis buscando, guarras.

Pero sobre todo, terrorismo es esto:“Si vive usted sola, no ponga su nombre en el buzón”, “Ante un intento de violación, intente huir y pedir socorro. Si no puede escapar, intente entablar una conversación con el presunto violador e intente disuadirlo (…)”.7 Terrorismo de un Estado que, en lugar de educar a los hombres a no violar, educa a las mujeres a esconderse. Terrorismo de Estado es que se defienda la palabra de un hombre violador y se ponga en duda la de una mujer violada.. Terrorismo de Estado es que se juzgue a una mujer por cómo iba vestida, qué hacía y cómo se relacionaba con la gente antes de ser violada. Terrorismo de Estado es que siempre se responsabilice a las mujeres de todo lo malo que les puede pasar, responsabilizándolas de ello y culpabilizándolas sistemáticamente. Terrorismo de Estado es su falta de responsabilización. ¡Hasta el coño, ya!

Si ligamos los conceptos de terrorismo y violencia con los casos anteriormente descritos, podríamos decir que nos encontramos ante terrorismo patriarcal. Y nos enfrentamos ante él diariamente (o como dice el DIEC, sistemáticamente). Nos encontramos ante un Estado de emergencia donde las personas se ven violentadas por cuestiones de género. Su libertad como mujeres o como seres adscritos a un género que no es el suyo está siendo coartada por abuso de poder. No se muestra en los medios el terror que sufrimos en nuestros hogares, en la calle, en nuestras relaciones sexo-afectivas, en el trabajo o en los lugares de ocio. El terrorismo al que nos enfrentamos día tras día no se entiende como tal ya que somos nosotras las otras, somos aquellas que luchan contra el poder patriarcal sistemático. Somos las acosadas, las invisibilizadas, las torturadas, las violadas, las asesinadas. Pero, también, somos las terroristas.
Y demos gracias al patriarcado por denominarnos terroristas, porque no queremos ser sus lacayas. Sigamos luchando sin miedo. Empoderemosnos. ¡No a la sumisión!

¡Libertad a las 7 anarquistas! ¡Ni presas ni multadas!

1,2,3.   http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/11/10/andalucia/1415634935_646453.html

4, 5.http://www.ara.cat/premium/Ei-somriu-assetjades-sexualment-online_0_1244275593.html

6.  http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/piden-una-ley-proteccion-parejas-homosexuales-frente-violencia-3705748

7. http://www.huffingtonpost.es/2014/08/18/interior-violaciones_n_5688262.html